PINTURA TERAPEÚTICA

Pintar es crear sensaciones, pensar es describir la vida, sentir es vivirla.

La inteligencia que funciona solo con palabras es principalmente lineal y específica, mientras que la inteligencia que procesa sensaciones es global e integradora. Hay cosas que no se pueden explicar ni se pueden entender solo con palabras, cosas que si no las compartes se pudren, que si no las expresas, te aíslan. Una sensación, sólo puede ser expresada a través de otra sensación. De ahí la exigencia de encontrar un instrumento válido que consiga canalizar todas nuestras necesidades creativas.

En la pintura las cosas van ocurriendo de una forma ordenada y natural. Se trata de un proceso sencillo que nos posibilita el medio para alcanzar un estado innato de concentración y relajación.

No es magia. Cuando conectamos con nuestra creatividad, las ideas parece que surgieran solas, pero este potencial ya estaba en nuestro interior. Como si de una gran biblioteca se tratara, las estanterías de nuestro archivo cognitivo, se van enriqueciendo con las percepciones que nuestra curiosidad y nuestra experiencia vital nos van suministrando todos los días.

Pero los libros de esta biblioteca no están escritos con palabras sino con los códigos en los que se expresan las sensaciones. Es el artista el encargado de crear el artificio, él que hace que la posibilidad se materialice y la realidad salga a la luz.

Por eso también, es el artista el primer maravillado por este prodigio. Ha creado algo que nadie puede explicar pero que todo el mundo puede sentir.

La falta de desarrollo artístico conlleva un empobrecimiento de la curiosidad, del conocimiento, y un deficiente desarrollo-crecimiento emocional y social. Recuperar e incrementar nuestra inteligencia creativa nos permitirá trabajar prácticamente con todo el potencial de nuestra mente.

En el plano más fisiológico, los datos científicos demuestran, que por la especial conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo, la expresión creativa puede inducir a estados de relajación que contrarresten la respuesta al estrés.

El vínculo entre creatividad y salud está perfectamente definido, por lo que todo lo que te permite ser más creativo en la vida va a beneficiar la fisiología de tu cuerpo y de tu mente.

La expresión creativa libera endorfinas y otros neurotransmisores del bienestar. Reduce la depresión y la ansiedad, mejora la actividad del sistema inmunitario, alivia el dolor físico y activa el sistema nervioso parasimpático. Disminuyendo así la frecuencia cardíaca, la presión arterial y reduciendo la concentración de cortisol. Mejorando la calidad de nuestro sueño y nuestro estado de salud general.

La creación artística, refuerza los sentimientos de conexión y ayuda a esclarecer los problemas espirituales y existenciales. Disminuye el riesgo de padecer Alzheimer e incrementa nuestra autoestima.

Cuando damos rienda suelta el proceso creativo, nos aprovechamos de los procesos subconscientes que nos ayudan a curar nuestros problemas y a prosperar.

Expresarse de forma creativa ejercita el lado derecho del cerebro. Y esto no solo afecta a tu cuerpo sino también a tu estado emocional, conduciéndote a una mayor satisfacción vital. Y la gente feliz tiene muchas más probabilidades de llevar una vida sana.

Tal como han demostrado las terapias artísticas desde su implantación. El poder liberador de la creatividad contribuye promover la paz y el compromiso social al potenciar las cualidades positivas que nos definen como ciudadanos al mejorar la compasión, la tolerancia, la amabilidad, la armonía, la expansión, el crecimiento, la colaboración, el respeto y la curación.

La creación artística ha acompañado a la humanidad desde el principio de los tiempos, el ser humano se ha definido a si mismo y a su universo a través de su cosmovisión artística.

Es anterior a la propia civilización. Y no se puede entender a la humanidad sin el arte, ni la humanidad puede entender el mundo sin el desarrollo de la actividad artística.

Yo llevo toda la vida investigando con distintas formas de expresión y técnicas dentro del mundo del dibujo y la pintura. Además de proporcionarme conocimiento y satisfacción, me ha servido de llave para introducirme en otras disciplinas artísticas, tales como la fotografía, la escultura, la literatura o la música. Y todo este bagaje me ha posibilitado perfeccionar una serie de métodos que, a través de una realización sencilla y rápida, proporciona el marco idóneo para adentrarse en el mundo de la creación artística, dentro de un contexto en el que se ejercita el auto conocimiento y relajación sobre la base curativa del color y la forma.